lunes, octubre 17, 2005

Cuentos y TICs

 
Siempre he sabido (o tal vez sólo intuído) que el conocimiento es uno solo. Esto de ser cuentacuentos e informática no me produce esquizofrenia alguna porque me consta que son complementarias, que me cohesionan, que me dan unidad. Aún así, no pude evitar sorprenderme cuando vi la magia de los cuentos (cosa que conozco bastante bien) a través de la tecnología. Los niños de 2do básico (o 2do grado) vieron la semana pasada una proyección de Sand Cake, un libro de Frank Asch. Era asombroso ver las caritas de los niños mientras escuchaban la historia. Uno de los cursos, incluso, aplaudió al final. Me maravilló el silencio, la atención, el asombro, la risa... son las cosas que logran en los niños los buenos narradores. Lo he visto muchas veces. Estuve casada con un gran narrador de cuentos para niños. Volví a confirmar lo importante que es que la calidad la historia, pero lo que me dejó atónita fue la efectividad del medio. Me conmovió la capacidad de emocionar, el encantamiento de la multimedia sobre esta generación. No vi ese brillo en los ojos de sus profesoras... es curioso cómo el medio afecta al mensaje. Debe ser también por eso que generalmente el público de los narradores orales escénicos tiene más o menos la misma edad del narrador, no solamente porque narra experiencias con las que se identifican (mi anterior teoría). Los cuentos tienen la pretensión de ser eternos: pasaron de la boca a las páginas y de allí a los medios digitales. Y seguirán viajando y transformándose porque los necesitamos, porque definen nuestra esencia, porque nos recuerdan quiénes somos y cómo llegamos a serlo, porque nos permiten soñar futuros imposibles para seguir avanzando, porque habitan en las regiones desconocidas del alma... porque nacieron con el hombre y sólo morirán cuando muera el último narrador. Posted by Picasa

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