Mostrando las entradas con la etiqueta frío. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta frío. Mostrar todas las entradas

jueves, agosto 02, 2007

Deuda

Tenía que pagar un dinero a alguien que vive a 12 cuadras de mi de casa. La razón de la deuda es completamente irrelevante acá. Lo único importante es que es el acreedor es el padre de S. (no, no es la niña de la foto, es aún más linda).
Había dejado pasar varios días y ya me daba vergüenza no haber pagado. Alguien me sugirió que le hiciera una transferencia a través de Internet en lugar de ir personalmente. Es un consejo sensato y cualquier persona que jamás hubiese visto la sonrisa de S. habría hecho justamente eso... pero no es mi caso.
En una de estas noches invernales de mucho frío, después de las 9 de la noche, caminé las 12 cuadras que me separaban de aquella casa. Para pagar, si. Pero sobre todas las cosas, para volver a mirar esa hermosa sonrisa de 4 dientes que me deja sin palabras. Cuando salí de aquella casa de regreso a la mía, me di cuenta de que habría caminado mucho más, con mucho más frío, con lluvia o nieve, con niebla o ventisca. Esa sonrisa de 4 dientes bien vale la pena.

miércoles, julio 05, 2006

Pensamientos Fugaces Matutinos

Mi mami. Dios mío, que todo salga bien, que todo salga bien, que todo salga bien. ¿Habrá llegado MP? Ojalá. ¿Estará acompañando a mi papi en la clínica o estará solito? Yo creo que mi papi sí está nervioso, sólo que tiene mecanismos inconcientes tan fuertes que no le permiten darse cuenta. Que todo salga bien. ¡¡Cómo extraño a M!! Cuando no está me permito muchas menos crisis porque no tengo colchón donde caer. ¿Estaré abusando de su capacidad de aguante? Qué frío. Hoy hace un frío de esos que te dejan con dolor de cabeza. ¿Estará alto el nivel de contaminación? (buscar esa info). Anoche soñé con mis amigos YY y RL. ¿Estarán bien? (enviar mail). Salir bien maquillada temprano en la mañana aumenta ostensiblemente el número de "buenos días" recibidos. Tengo un amigo español que se ha casado 8 veces con la misma mujer y una amiga chilena que espanta a los gatos en alemán. Parece que ha aumentado mi colección de amigos con peculiaridades peculiares (valga la rebuznancia). Ufa... yo que llegué temprano a la oficina para poder sacar el trabajo temprano y me pongo a escribir estas tonterías. Pero si no tengo a M, ¿cómo saco todo esto? Que todo salga bien, que todo salga bien, que todo salga bien... Dios mío, que todo salga bien.

domingo, junio 11, 2006

Lluvia, otoño, Santiago.


Lo único malo de la lluvia es que las hojas no crujen. Para este Santiago otoñal un aguacero es, literalmente, un regalo caído del cielo que nos permite finalmente gozar de la cordillera ya nevada, de un cielo asombrosamente azul y del edificio vecino (pues ni eso puede verse en medio del esmog). Caminar en Santiago en esta época un domingo después de la lluvia se parece mucho a una caminata por algún pueblo de los andes venezolanos: aire fresco y puro, algo de frío en el cuerpo, calles lindas y casi vacías, ganas de silencio y disfrute del paisaje. Sólo que acá los árboles ya están casi desnudos, cosa que no puedo imaginar posible en ningún lugar de Venezuela.
En todo caso, nunca dejaré de pensar que lo mejor del otoño es poder caminar por las calles pisando una a una las hojas secas. En eso soy una gran incomprendida porque no hay sureño que entienda mi cara de felicidad, mis sonrisa de desquiciada, mis ojos de niña con cada crujir de hoja. Pero ya asumí que acá a veces no se entiende la alegría; que aún no descubren la risa, el canto y el baile como sanadores; que los cielos grises les ponen un poquito gris el corazón y que en mi raíz más profunda sigo siendo una niña tropical que ríe cada vez que cruje una hojita bajo sus pies.
Me gusta mucho la lluvia, lo único malo es que las hojas no crujen.