Reflexiones, habladera de pastito seco, conversaciones conmigo misma sobre lo que hago... búsqueda. Sea ud. bienvenid@.
domingo, julio 29, 2007
La historia detrás de la historia
Cuando me invitaron a participar en el libro Latinoamérica en Voz, me dijeron que tenía que proponer un mito o leyenda de mi país, de Venezuela. Mis primeras dos propuestas fueron rechazadas, cada una por una razón distinta. Se agotaba el tiempo y yo no encontraba ninguna historia que me convenciera y fue entonces cuando uno de mis superhéroes preferidos intervino para rescatarme. Mi papá me contó un cuento que el jamás había leído, que conocía porque mi abuela se lo había contado a él. Nada podía ser más mágico. Ningún regalo puede ser más apreciado por una cuentacuentos que una historia que ha llegado de boca en boca y mediante la propia familia. El cuento fue aprobado por la editorial y Doña Engracia es ahora parte de "Latinoamérica en Voz".
El video fue filmado por el padre de Súper M. el día de la presentación del libro. Ese día me pidieron que narrara lo que quisiera y eso hice.
El cuento: "La historia de un caballo que era bien bonito"
El autor: El gran poeta venezolano Aquiles Nazoa
La narradora: Yo.
Latinoamérica en Voz
Se dice que todos debemos sembrar un árbol, escribir un libro y tener un hijo. El orden en que se haga no es importante, me parece. No tengo idea de quién es el autor de estos mandamientos ni por qué se nos ha cargado con estas tres tremendas responsabilidades. Lo cierto es que tengo parte de la tarea hecha. Alguna vez hace muchos años sembré un árbol; hijos no tengo pero soy co-autora de un libro. Me pregunto de cuántos libros hay que ser co-autor como para sentir que ya se ha cumplido con lo de escribir un libro. ¿Dependerá del número de autores? En este libro somos 8 autores. ¿Tengo que publicar en 8 libros de 8 autores cada uno para considerar que tengo un libro completo? ¿Esto me cuenta como un octavo de libro? Bueno, déjenme sola reflexionando sobre este asunto. Quienes quieran, pueden adquirir "Latinoamérica en Voz" que, modestia aparte, está precioso. Viene con un CD en el que cada autor narra su cuento y como cada uno es de un país distinto, aquello es una fiesta de acentos y culturas; una orquesta de sonoridades; un carnaval donde las palabras se visten con los trajes típicos de cada tierra. ¡Que vivan las historias de nuestra América Latina!
miércoles, enero 10, 2007
La tarea
Una de las cosas muy conocidas acerca de mi entre mis amigos es que tengo una obediencia (casi) ciega a la autoridad. Tengo un patológico sentido de la responsabilidad y esto de que me dejen tarea me va a poner nerviosa hasta que la haya terminado, así que prefiero hacerla "de una".
No sé si me agrada revelar lo oculto. Razones habré tenido para no haber sacado a la luz estas cosillas antes; sin embargo, mejor no me pongo a filosofar sobre el asunto y escribo lo que nunca antes había escrito: 5 cosas que no saben de mi
1. Siento una debilidad tremenda por Joaquín Cortés. No soy capaz siquiera de buscar fotografías suyas en Internet porque me da pudor. Me magnetizan las vallas publicitarias en las que aparece y creo que si algún día me lo encontrase en la calle actuaría como una perfecta imbécil.
2. Evito pisar las líneas que separan una porción de concreto de la otra en las aceras, al más puro estilo del personaje de Jack Nicholson en "As good as it gets". Pero no sólo eso, la cosa es peor aún. Les paso por encima a las dichosas líneas alternando las piernas. Si paso una con la derecha, la siguiente tiene que ser con la izquierda y así sucesivamente, alargando y acortando los pasos según sea necesario.
3. Uno de mis recuerdos de infancia (no tengo muchos) es el haber pellizcado a mi hermana recién nacida, recién llegada a la casa, el recuerdo de sentirme desplazada por ella. Es sólo un instante, pero me quedó grabado a fuego en la memoria.
4. Tener queso en la nevera/heladera para mi representa seguridad, estabilidad, el tener con qué comer y no estar al borde de la miseria. Es importante para mí tener queso en la nevera (en realidad, esto ya lo sabían quienes han vivido conmigo en los últimos 2 años).
5. ¡Tengo celuliitiiiisss!
sábado, octubre 28, 2006
Mi Buenos Aires Querido...
La primera vez que vine a Buenos Aires, momento en el que no podría haber imaginado que terminaría viviendo en esta ciudad, escribí a un buen amigo lo siguiente:
Cada persona de ese puerto maravilloso pareciera tener una historia interesante qué contar. Los rostros son expresivos, las narices generalmente grandes y los ojos miran a los ojos. Tienen de qué sentirse orgullosos y lo saben. Es la segunda ciudad en todo el mundo líder en psicoanalizarse y, ¿sabes qué?, se nota. Son frontales para
lo bueno y para lo malo. Si haces algo que les parece mal, te "putean" (perdón por la mala palabra, no cabía otra). Si les gustas, te lo dicen. Las personas que te encuentras en el ascensor te conversan, el farmaceuta está feliz de serlo y te trata bien, cualquiera puede comentarte sus sueños o rabias en medio de la calle, abundan las sonrisas... es una ciudad descomunal que tiene la calidez de un pueblito.
Caminar por la calle Corrientes era, para mi, llegar a "wonderland". Librerías, tras teatros, tras cafés y luego más librerías y más librerías y más teatros cada uno más bello que el anterior y otro café... después de haber visto millones de libros en las decenas de librerías, puedes comer unos deliciosos churros con chocolate caliente e ir al teatro. Al salir del teatro, sea la hora que sea, Corrientes seguirá tan bulliciosa y poblada de gente como a las 4 de la tarde. Buenos Aires no duerme.
Las ferias de artesanía y los mercados populares son gloriosos. La comida es siempre fresca, siempre de buen sabor, siempre alegremente conversada. Es el paraíso para las mujeres que adoran comprar. La ropa es, en general, de muy buen gusto y bien acabada, sin importar mucho donde la compres.
Luego están los lugares como la Plaza de Mayo, que son sobrecogedores por la historia que tienen contenida en cada uno de sus rincones. No sorprende por la forma, sino por el fondo, por los gritos que quedan dando vuelta alrededor, por la injusticia llorada, por la valentía del amor de esas mujeres que aún hoy salen cada jueves a renovar el dolor.
Es un pueblo que conoce y ama su historia, sus héroes, su cine, sus estrellas, sus casas... que sale cada día a reclamar sus derechos, a tratar de construir justicia, a maldecir en la puerta de los bancos a los ladrones que les arruinaron la vida, a tocar un tango en medio de la calle aunque para eso tengan que arrastrar un piano, a reir o llorar siempre que haga falta.
jueves, octubre 26, 2006
Poe y yo
El camino que va de mi casa al trabajo me toma, en promedio, 50 minutos. Es un tiempo que aprovecho para pensar, escribir o leer (mucho más esta última que las dos primeras). Fue en estos pedazos de vida que empecé a leer estas extraordinarias narraciones.
Entre las alternativas que tengo, suelo preferir el colectivo 2X. Una de las primeras veces que lo tomé se detuvo por completo, ya vacío, 15 cuadras antes de llegar a mi casa. El chofer me indicó que ya no seguía y debía bajarme. Al principio no entendí qué sucedía. Algunos colectivos, aún con el mismo número, tienen diferentes recorridos, los cuales se indican con un cartel que se lee a través del parabrisas de cada autobús. El que me deja en mi casa, debe tener un cartel que diga "Olivos". Aprendido esto, no tuve que caminar las 15 cuadras nuevamente.
El pasado miércoles fue un día especialmente caluroso en Buenos Aires. Yo estuve largo rato esperando el colectivo 2X que dijera "Olivos" en el cartel. Pasaron dos de los otros, de manera que los dejé pasar. Finalmente, se acercaba el apropiado, hice una seña pero no paró. Cansada y acalorada, decidí que prefería caminar las 15 cuadras que quedarme ahí más tiempo. El siguiente 2X que pasó no decía "Olivos", pero me subí en él. Como no tenía que bajarme sino al final del recorrido, resolví leer sin levantar la vista hasta que el autobús se detuviera definitivamente.
De pronto, mi compañero de asiento me hizo una pregunta inesperada: "¿no te da miedo leer eso?". Lo miré y respondí un "no" que tenía mucho más de perplejidad por la pregunta que de sinceridad. "Debería", dijo él. Yo volví a mi libro y poco después noté que el hombre se cambiaba de asiento. Un rato más tarde, el autobús se detuvo. Yo estaba tan absorta en la lectura que no me di cuenta hasta que mi ex-vecino de asiento pasó junto a mi diciendo "terminó", riendo después de una forma que calificaría de malévola si no fuera porque este adjetivo me parece falso y un poco cursi.
Cuando me bajé del autobús no reconocí el lugar, pero de acuerdo con mis cálculos y con mi experiencia anterior debía estar a una o dos cuadras de la Av. del Libertador, por la que tendría que caminar 15 cuadras hasta llegar a mi casa. Pregunté a una mujer dónde estaba esta avenida y me respondió "a 40 minutos de camino". Por fortuna, supo explicarme con detalle cómo podía hacer para ir hasta mi casa. Tomé otro autobús que me dejó a 50 metros de la puerta del edificio en el que vivo.
Fue así como yo, cuentacuentos y feliz lectora, atravesé esa puerta una hora más tarde que de costumbre apretando con las manos un libro de Poe.
(Nota Aclaratoria: el colectivo 2X tiene 3 recorridos y no 2, mi errada suposición inicial)
jueves, octubre 12, 2006
Hasta que...
Me hace feliz tener tatuada esta sonrisa de tonta, tener ganas de volver a nuestra casa después del trabajo para poder encontrarme con él y cenar juntos. Me gusta asustarme un día con tanta mujer linda local, maquillarme lo mejor que puedo y vestirme de "mina" solamente para que él sonría al mirarme y, como todos los días, me diga que soy hermosa. Me encanta su cara cuando duerme. Adoro sus manos exploradoras. Me fascinan nuestros besos inesperados en una esquina cualquiera.
Sean su voz, su olor y su mirada compañeros de mis orejas, mi nariz y mi cuerpo hasta que estemos viejitos.
domingo, octubre 08, 2006
Sociedad de Esposas Desesperadas
Ha sido lanzado el blog de la Sociedad de Esposas Desesperadas. Quedan todos cordialmente invitados a visitarle, hacer aportes, sugerencias y demases.
lunes, octubre 02, 2006
Speaking Profits Us :: Hablar nos beneficia
Son tan fuertes los lazos que me atan a este muelle que aún no tengo
conciencia de todos los nudos. A oscuras, en la noche, cuando duerme
mi amor por [piiiiiii], me levanto a desatarlos. Uno a uno voy rompiendo,
desanudando, desenredando las sogas con manos y dientes y uñas... a
veces tengo que sumergirme en el agua helada y quitar las cuerdas
submarinas, tiritando de frío y miedo. Pero hay todavía mucho por
despejar, hay nudos que no he logrado encontrar y otros que, aún
estando ante mis ojos son tan incomprensibles que no soy capaz de
empezar a romperlos.
Escrito por mi el 25/02/2005 a mi andamio emocional.
miércoles, septiembre 20, 2006
De dragones
sábado, septiembre 16, 2006
"Semos los colectiveros..."
Debo decir, en todo caso y para no ser injusta, que yo fui la excepción de la regla. Para empezar, la primera vez que puse pie en un colectivo yo no conocía la regla, lo que no es impedimento para ser devuelto a la acera, pero gracias a mi arduo entrenamiento viendo telenovelas venezolanas durante tantos años de mi vida, después que el chofer vio en mi cara la reproducción de una angustiada "Ligia Elena" o una sufrida "Topacio", me dejó llegar gratis a mi destino.
En todo caso y sin desmerecer las dotes histriónicas de cada uno de ustedes, mi recomendación es que no lo intenten.
Lo importante para poder viajar en colectivo no es tener euros saliéndose por las orejas, ni reloj o dientes de oro, ni una jugosa cuenta en el Chase Manhattan Bank... lo único importante es tener monedas.
viernes, septiembre 15, 2006
Escribir
Escribir... extrañaba robar unos minutos de mi tiempo de sueño, de trabajo, de limpieza de casa o de salidas para escribir acá. Robarme tiempo para invertirlo en esta bitácora de viaje, en este repertorio de emociones, en este historial escueto que da una idea vaga de cómo me siento, de cómo me he sentido en los 5 o 15 minutos que me toma cada post. Muchas veces llego sin nada claro y "escupo" lo que no me había dado cuenta que sentía. Otras, anoto en una libreta un sueño, un poema, una escena y guardo celosamente mi escrito hasta la próxima vez que logro sentarme en un computador y "loguearme" en el blogger.
Escribir y narrar son necesidades que me mantienen alejada de oficios alternativos como el asesinato en serie o la lloradera por los rincones. Este sonido de teclas mientras en la pantalla van apareciendo las palabras que definen mi yo del minuto, esos ojos en mis ojos reviviendo a su manera lo mismo que imagino mientras narro, me mantienen en la vida que quiero para mi.
Escribir, aunque sea estas aburridas felicidades mucho menos interesantes que los tormentos con su carga y su estructura dramática, me hace bien.
Escribir y narrar son necesidades que me mantienen alejada de oficios alternativos como el asesinato en serie o la lloradera por los rincones. Este sonido de teclas mientras en la pantalla van apareciendo las palabras que definen mi yo del minuto, esos ojos en mis ojos reviviendo a su manera lo mismo que imagino mientras narro, me mantienen en la vida que quiero para mi.
Escribir, aunque sea estas aburridas felicidades mucho menos interesantes que los tormentos con su carga y su estructura dramática, me hace bien.
lunes, septiembre 11, 2006
Plaza
En aquella plaza pequeñamente interminable
se decidió la suerte de un sinsuerte,
se inició la mala suerte de los suertudos,
se decretó la separación eterna
dentro de un siempre de los que no son dioses
ni los conocen
pero se olvidan de lo primero.
se decidió la suerte de un sinsuerte,
se inició la mala suerte de los suertudos,
se decretó la separación eterna
dentro de un siempre de los que no son dioses
ni los conocen
pero se olvidan de lo primero.
miércoles, agosto 16, 2006
Primeras Impresiones
En lo legal y en lo cotidiano, este parece ser un país que hace la vida para los extranjeros tan fácil o tan difícil como para cualquiera nacido en este suelo. Tal vez es un juicio apresurado, pero no me siento ni discriminada ni privilegiada. Acá soy quien soy, sin más etiqueta que lo que hago y lo que digo. Sin fama que me preceda, sin prejuicios a favor o en contra.
A la fecha ya he tenido 4 funciones de narración oral, entrevistas exitosas de trabajo, la oportunidad de hablar seguido con mis padres, una familia política preciosa y un compañero casi de sueños que me mira con ojos de amor aún cuando me regaña por mi pequeño caos personal.
Escribiendo esto me dan ganas de llorar porque me maravilla tanta cosa linda pasándome a mi. Agradezco toda la aspereza que tuvo el camino que me trajo hasta acá, pues sólo a través de la comparación con tiempos menos felices puedo medir el tamaño de esta dicha que tengo ahora. Una felicidad infinita como un hoyo negro y luminosa como el sol enceguecedor de mi Barquisimeto natal.
Gracias a todo y a todos, por lo malo y por lo bueno.
martes, julio 11, 2006
Con tutti
miércoles, julio 05, 2006
Pensamientos Fugaces Matutinos
Mi mami. Dios mío, que todo salga bien, que todo salga bien, que todo salga bien. ¿Habrá llegado MP? Ojalá. ¿Estará acompañando a mi papi en la clínica o estará solito? Yo creo que mi papi sí está nervioso, sólo que tiene mecanismos inconcientes tan fuertes que no le permiten darse cuenta. Que todo salga bien. ¡¡Cómo extraño a M!! Cuando no está me permito muchas menos crisis porque no tengo colchón donde caer. ¿Estaré abusando de su capacidad de aguante? Qué frío. Hoy hace un frío de esos que te dejan con dolor de cabeza. ¿Estará alto el nivel de contaminación? (buscar esa info). Anoche soñé con mis amigos YY y RL. ¿Estarán bien? (enviar mail). Salir bien maquillada temprano en la mañana aumenta ostensiblemente el número de "buenos días" recibidos. Tengo un amigo español que se ha casado 8 veces con la misma mujer y una amiga chilena que espanta a los gatos en alemán. Parece que ha aumentado mi colección de amigos con peculiaridades peculiares (valga la rebuznancia). Ufa... yo que llegué temprano a la oficina para poder sacar el trabajo temprano y me pongo a escribir estas tonterías. Pero si no tengo a M, ¿cómo saco todo esto? Que todo salga bien, que todo salga bien, que todo salga bien... Dios mío, que todo salga bien.
domingo, junio 11, 2006
Basilisa
Lluvia, otoño, Santiago.
Lo único malo de la lluvia es que las hojas no crujen. Para este Santiago otoñal un aguacero es, literalmente, un regalo caído del cielo que nos permite finalmente gozar de la cordillera ya nevada, de un cielo asombrosamente azul y del edificio vecino (pues ni eso puede verse en medio del esmog). Caminar en Santiago en esta época un domingo después de la lluvia se parece mucho a una caminata por algún pueblo de los andes venezolanos: aire fresco y puro, algo de frío en el cuerpo, calles lindas y casi vacías, ganas de silencio y disfrute del paisaje. Sólo que acá los árboles ya están casi desnudos, cosa que no puedo imaginar posible en ningún lugar de Venezuela.
En todo caso, nunca dejaré de pensar que lo mejor del otoño es poder caminar por las calles pisando una a una las hojas secas. En eso soy una gran incomprendida porque no hay sureño que entienda mi cara de felicidad, mis sonrisa de desquiciada, mis ojos de niña con cada crujir de hoja. Pero ya asumí que acá a veces no se entiende la alegría; que aún no descubren la risa, el canto y el baile como sanadores; que los cielos grises les ponen un poquito gris el corazón y que en mi raíz más profunda sigo siendo una niña tropical que ríe cada vez que cruje una hojita bajo sus pies.
Me gusta mucho la lluvia, lo único malo es que las hojas no crujen.
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