miércoles, enero 10, 2007

La tarea


Una de las cosas muy conocidas acerca de mi entre mis amigos es que tengo una obediencia (casi) ciega a la autoridad. Tengo un patológico sentido de la responsabilidad y esto de que me dejen tarea me va a poner nerviosa hasta que la haya terminado, así que prefiero hacerla "de una".

No sé si me agrada revelar lo oculto. Razones habré tenido para no haber sacado a la luz estas cosillas antes; sin embargo, mejor no me pongo a filosofar sobre el asunto y escribo lo que nunca antes había escrito: 5 cosas que no saben de mi

1. Siento una debilidad tremenda por Joaquín Cortés. No soy capaz siquiera de buscar fotografías suyas en Internet porque me da pudor. Me magnetizan las vallas publicitarias en las que aparece y creo que si algún día me lo encontrase en la calle actuaría como una perfecta imbécil.

2. Evito pisar las líneas que separan una porción de concreto de la otra en las aceras, al más puro estilo del personaje de Jack Nicholson en "As good as it gets". Pero no sólo eso, la cosa es peor aún. Les paso por encima a las dichosas líneas alternando las piernas. Si paso una con la derecha, la siguiente tiene que ser con la izquierda y así sucesivamente, alargando y acortando los pasos según sea necesario.

3. Uno de mis recuerdos de infancia (no tengo muchos) es el haber pellizcado a mi hermana recién nacida, recién llegada a la casa, el recuerdo de sentirme desplazada por ella. Es sólo un instante, pero me quedó grabado a fuego en la memoria.

4. Tener queso en la nevera/heladera para mi representa seguridad, estabilidad, el tener con qué comer y no estar al borde de la miseria. Es importante para mí tener queso en la nevera (en realidad, esto ya lo sabían quienes han vivido conmigo en los últimos 2 años).

5. ¡Tengo celuliitiiiisss!

sábado, octubre 28, 2006

Mi Buenos Aires Querido...


La primera vez que vine a Buenos Aires, momento en el que no podría haber imaginado que terminaría viviendo en esta ciudad, escribí a un buen amigo lo siguiente:

Cada persona de ese puerto maravilloso pareciera tener una historia interesante qué contar. Los rostros son expresivos, las narices generalmente grandes y los ojos miran a los ojos. Tienen de qué sentirse orgullosos y lo saben. Es la segunda ciudad en todo el mundo líder en psicoanalizarse y, ¿sabes qué?, se nota. Son frontales para
lo bueno y para lo malo. Si haces algo que les parece mal, te "putean" (perdón por la mala palabra, no cabía otra). Si les gustas, te lo dicen. Las personas que te encuentras en el ascensor te conversan, el farmaceuta está feliz de serlo y te trata bien, cualquiera puede comentarte sus sueños o rabias en medio de la calle, abundan las sonrisas... es una ciudad descomunal que tiene la calidez de un pueblito.

Caminar por la calle Corrientes era, para mi, llegar a "wonderland". Librerías, tras teatros, tras cafés y luego más librerías y más librerías y más teatros cada uno más bello que el anterior y otro café... después de haber visto millones de libros en las decenas de librerías, puedes comer unos deliciosos churros con chocolate caliente e ir al teatro. Al salir del teatro, sea la hora que sea, Corrientes seguirá tan bulliciosa y poblada de gente como a las 4 de la tarde. Buenos Aires no duerme.

Las ferias de artesanía y los mercados populares son gloriosos. La comida es siempre fresca, siempre de buen sabor, siempre alegremente conversada. Es el paraíso para las mujeres que adoran comprar. La ropa es, en general, de muy buen gusto y bien acabada, sin importar mucho donde la compres.

Luego están los lugares como la Plaza de Mayo, que son sobrecogedores por la historia que tienen contenida en cada uno de sus rincones. No sorprende por la forma, sino por el fondo, por los gritos que quedan dando vuelta alrededor, por la injusticia llorada, por la valentía del amor de esas mujeres que aún hoy salen cada jueves a renovar el dolor.

Es un pueblo que conoce y ama su historia, sus héroes, su cine, sus estrellas, sus casas... que sale cada día a reclamar sus derechos, a tratar de construir justicia, a maldecir en la puerta de los bancos a los ladrones que les arruinaron la vida, a tocar un tango en medio de la calle aunque para eso tengan que arrastrar un piano, a reir o llorar siempre que haga falta.

jueves, octubre 26, 2006

Poe y yo

Yo, cuentacuentos y feliz lectora, no había leído nunca a Edgar Allan Poe (sí, sí me averguenza decirlo). Aproveché que en el subte bonairense vendían una antología de este autor con el título de "Narraciones Extraordinarias" a un precio irrisorio e hice la compra para saldar esta imperdonable deuda con la literatura. No empecé a leerlo de inmediato porque el azar (concurrente) me había puesto en las manos un compendio de relatos herederos de Poe para preparar el camino. Antes de abrir la primerá página, terminé de leer "Lecciones de Tinieblas" de Claudio Ratier, un autor argentino que me simpatiza bastante.
El camino que va de mi casa al trabajo me toma, en promedio, 50 minutos. Es un tiempo que aprovecho para pensar, escribir o leer (mucho más esta última que las dos primeras). Fue en estos pedazos de vida que empecé a leer estas extraordinarias narraciones.
Entre las alternativas que tengo, suelo preferir el colectivo 2X. Una de las primeras veces que lo tomé se detuvo por completo, ya vacío, 15 cuadras antes de llegar a mi casa. El chofer me indicó que ya no seguía y debía bajarme. Al principio no entendí qué sucedía. Algunos colectivos, aún con el mismo número, tienen diferentes recorridos, los cuales se indican con un cartel que se lee a través del parabrisas de cada autobús. El que me deja en mi casa, debe tener un cartel que diga "Olivos". Aprendido esto, no tuve que caminar las 15 cuadras nuevamente.
El pasado miércoles fue un día especialmente caluroso en Buenos Aires. Yo estuve largo rato esperando el colectivo 2X que dijera "Olivos" en el cartel. Pasaron dos de los otros, de manera que los dejé pasar. Finalmente, se acercaba el apropiado, hice una seña pero no paró. Cansada y acalorada, decidí que prefería caminar las 15 cuadras que quedarme ahí más tiempo. El siguiente 2X que pasó no decía "Olivos", pero me subí en él. Como no tenía que bajarme sino al final del recorrido, resolví leer sin levantar la vista hasta que el autobús se detuviera definitivamente.
De pronto, mi compañero de asiento me hizo una pregunta inesperada: "¿no te da miedo leer eso?". Lo miré y respondí un "no" que tenía mucho más de perplejidad por la pregunta que de sinceridad. "Debería", dijo él. Yo volví a mi libro y poco después noté que el hombre se cambiaba de asiento. Un rato más tarde, el autobús se detuvo. Yo estaba tan absorta en la lectura que no me di cuenta hasta que mi ex-vecino de asiento pasó junto a mi diciendo "terminó", riendo después de una forma que calificaría de malévola si no fuera porque este adjetivo me parece falso y un poco cursi.
Cuando me bajé del autobús no reconocí el lugar, pero de acuerdo con mis cálculos y con mi experiencia anterior debía estar a una o dos cuadras de la Av. del Libertador, por la que tendría que caminar 15 cuadras hasta llegar a mi casa. Pregunté a una mujer dónde estaba esta avenida y me respondió "a 40 minutos de camino". Por fortuna, supo explicarme con detalle cómo podía hacer para ir hasta mi casa. Tomé otro autobús que me dejó a 50 metros de la puerta del edificio en el que vivo.
Fue así como yo, cuentacuentos y feliz lectora, atravesé esa puerta una hora más tarde que de costumbre apretando con las manos un libro de Poe.
(Nota Aclaratoria: el colectivo 2X tiene 3 recorridos y no 2, mi errada suposición inicial)

jueves, octubre 12, 2006

Hasta que...


Me hace feliz tener tatuada esta sonrisa de tonta, tener ganas de volver a nuestra casa después del trabajo para poder encontrarme con él y cenar juntos. Me gusta asustarme un día con tanta mujer linda local, maquillarme lo mejor que puedo y vestirme de "mina" solamente para que él sonría al mirarme y, como todos los días, me diga que soy hermosa. Me encanta su cara cuando duerme. Adoro sus manos exploradoras. Me fascinan nuestros besos inesperados en una esquina cualquiera.
Sean su voz, su olor y su mirada compañeros de mis orejas, mi nariz y mi cuerpo hasta que estemos viejitos.

domingo, octubre 08, 2006

Sociedad de Esposas Desesperadas

Ha sido lanzado el blog de la Sociedad de Esposas Desesperadas. Quedan todos cordialmente invitados a visitarle, hacer aportes, sugerencias y demases.

lunes, octubre 02, 2006

Speaking Profits Us :: Hablar nos beneficia

Son tan fuertes los lazos que me atan a este muelle que aún no tengo
conciencia de todos los nudos. A oscuras, en la noche, cuando duerme
mi amor por [piiiiiii], me levanto a desatarlos. Uno a uno voy rompiendo,
desanudando, desenredando las sogas con manos y dientes y uñas... a
veces tengo que sumergirme en el agua helada y quitar las cuerdas
submarinas, tiritando de frío y miedo. Pero hay todavía mucho por
despejar, hay nudos que no he logrado encontrar y otros que, aún
estando ante mis ojos son tan incomprensibles que no soy capaz de
empezar a romperlos.

Escrito por mi el 25/02/2005 a mi andamio emocional.

miércoles, septiembre 20, 2006

De dragones

Smaug tenía una sólida y valiosa protección en el vientre. Miles de piedras preciosas, monedas de oro y hermosas joyas estaban adheridas a el protegiéndole de lanzas y flechas.
Yo, en cambio, no tengo mayores riquezas. Lo poco que tengo lo llevo dentro y, lejos de protegerme, me hace más vulnerable.

sábado, septiembre 16, 2006

"Semos los colectiveros..."

peso argentinoSi alguna vez viene a Buenos Aires y tiene que viajar en colectivo (autobús intraurbano), no olvide que para ello debe tener monedas. Cuando digo "debe tener" me refiero a algo tan indispensable como estar vivo para poder morirse. "Debe tener" quiere decir, en este caso, que la ausencia de los objetos metálicos antes mencionados lleva al conductor a invitarle a bajar; significa "no te vistas porque no vas"; no viajas; punto.
Debo decir, en todo caso y para no ser injusta, que yo fui la excepción de la regla. Para empezar, la primera vez que puse pie en un colectivo yo no conocía la regla, lo que no es impedimento para ser devuelto a la acera, pero gracias a mi arduo entrenamiento viendo telenovelas venezolanas durante tantos años de mi vida, después que el chofer vio en mi cara la reproducción de una angustiada "Ligia Elena" o una sufrida "Topacio", me dejó llegar gratis a mi destino.
En todo caso y sin desmerecer las dotes histriónicas de cada uno de ustedes, mi recomendación es que no lo intenten.
Lo importante para poder viajar en colectivo no es tener euros saliéndose por las orejas, ni reloj o dientes de oro, ni una jugosa cuenta en el Chase Manhattan Bank... lo único importante es tener monedas.

viernes, septiembre 15, 2006

Escribir

Escribir... extrañaba robar unos minutos de mi tiempo de sueño, de trabajo, de limpieza de casa o de salidas para escribir acá. Robarme tiempo para invertirlo en esta bitácora de viaje, en este repertorio de emociones, en este historial escueto que da una idea vaga de cómo me siento, de cómo me he sentido en los 5 o 15 minutos que me toma cada post. Muchas veces llego sin nada claro y "escupo" lo que no me había dado cuenta que sentía. Otras, anoto en una libreta un sueño, un poema, una escena y guardo celosamente mi escrito hasta la próxima vez que logro sentarme en un computador y "loguearme" en el blogger.
Escribir y narrar son necesidades que me mantienen alejada de oficios alternativos como el asesinato en serie o la lloradera por los rincones. Este sonido de teclas mientras en la pantalla van apareciendo las palabras que definen mi yo del minuto, esos ojos en mis ojos reviviendo a su manera lo mismo que imagino mientras narro, me mantienen en la vida que quiero para mi.
Escribir, aunque sea estas aburridas felicidades mucho menos interesantes que los tormentos con su carga y su estructura dramática, me hace bien.

lunes, septiembre 11, 2006

Plaza

En aquella plaza pequeñamente interminable
se decidió la suerte de un sinsuerte,
se inició la mala suerte de los suertudos,
se decretó la separación eterna
dentro de un siempre de los que no son dioses
ni los conocen
pero se olvidan de lo primero.

miércoles, agosto 16, 2006

Primeras Impresiones

"Mis primeras impresiones fueron digitales", como diría Carlitos Núñez de Les Luthiers (con quien tuve oportunidad hace poco de cruzar unas palabras). La verdad es que aún tengo un poco de tinta en los dedos porque hoy, a 9 días de mi llegada, fui a Policía Federal para sacar una constancia de que, hasta hoy, no he cometido ningún crimen en Argentina. Este es uno de los papeles que me piden para poder obtener la visa de trabajo.
En lo legal y en lo cotidiano, este parece ser un país que hace la vida para los extranjeros tan fácil o tan difícil como para cualquiera nacido en este suelo. Tal vez es un juicio apresurado, pero no me siento ni discriminada ni privilegiada. Acá soy quien soy, sin más etiqueta que lo que hago y lo que digo. Sin fama que me preceda, sin prejuicios a favor o en contra.
A la fecha ya he tenido 4 funciones de narración oral, entrevistas exitosas de trabajo, la oportunidad de hablar seguido con mis padres, una familia política preciosa y un compañero casi de sueños que me mira con ojos de amor aún cuando me regaña por mi pequeño caos personal.
Escribiendo esto me dan ganas de llorar porque me maravilla tanta cosa linda pasándome a mi. Agradezco toda la aspereza que tuvo el camino que me trajo hasta acá, pues sólo a través de la comparación con tiempos menos felices puedo medir el tamaño de esta dicha que tengo ahora. Una felicidad infinita como un hoyo negro y luminosa como el sol enceguecedor de mi Barquisimeto natal.
Gracias a todo y a todos, por lo malo y por lo bueno.

martes, julio 11, 2006

Con tutti

Ok... fin de las pruebas. Este si es un post que va en serio (o, al menos, es un post que no es una prueba). Lo escribo para compartir la alegría del éxito de las pruebas anteriores, para agradecer a Ch su maravillosa sugerencia de que me comprara una mac y para dar noticias de mi. Sigo en temporada hasta finales de julio con la comedia; sigo haciendo recursos multimedia educativos para niños; sigo viviendo con la que me quiere gobernar... pero mi Súper M está del otro lado de la cordillera. Aunque no quiera tengo los ojos tristes, las manos tristes, el pelo triste, las palabras tristes y el caminar nostálgico. Se me instaló la "saudade" y ningún pensamiento es capaz de sacudirla con eficiencia porque así funciona el amor. Es tan mágico como incontrolable.

Prueba de imagen

Con título.

Prueba número dos... ahora con título.
Esta manzanita me hace muy feliz.
Esta es una prueba para publicar en mi blog desde el Dashboard de mi mac. Bajé un widget que hace que publicar acá sea "más fácil que pegarle una pedrada al suelo", como diría mi papi. Entiendo que para un usuario normal estoy hablando en chino, pero no se preocupen... Repito, esto es una prueba.

miércoles, julio 05, 2006

Pensamientos Fugaces Matutinos

Mi mami. Dios mío, que todo salga bien, que todo salga bien, que todo salga bien. ¿Habrá llegado MP? Ojalá. ¿Estará acompañando a mi papi en la clínica o estará solito? Yo creo que mi papi sí está nervioso, sólo que tiene mecanismos inconcientes tan fuertes que no le permiten darse cuenta. Que todo salga bien. ¡¡Cómo extraño a M!! Cuando no está me permito muchas menos crisis porque no tengo colchón donde caer. ¿Estaré abusando de su capacidad de aguante? Qué frío. Hoy hace un frío de esos que te dejan con dolor de cabeza. ¿Estará alto el nivel de contaminación? (buscar esa info). Anoche soñé con mis amigos YY y RL. ¿Estarán bien? (enviar mail). Salir bien maquillada temprano en la mañana aumenta ostensiblemente el número de "buenos días" recibidos. Tengo un amigo español que se ha casado 8 veces con la misma mujer y una amiga chilena que espanta a los gatos en alemán. Parece que ha aumentado mi colección de amigos con peculiaridades peculiares (valga la rebuznancia). Ufa... yo que llegué temprano a la oficina para poder sacar el trabajo temprano y me pongo a escribir estas tonterías. Pero si no tengo a M, ¿cómo saco todo esto? Que todo salga bien, que todo salga bien, que todo salga bien... Dios mío, que todo salga bien.

domingo, junio 11, 2006

Basilisa

BasilisaUno de los grandes cuentos tradicionales es el de Basilisa la Hermosa. De acuerdo con mi muy humilde opinión, un cuento que debería conocer toda mujer. El mensaje fundamental del cuento tiene que ver con el instinto, con lo que sabemos desde el fondo de cada una que es bueno o malo, con el poder hacerle caso a nuestra voz interior, a ese espíritu misterioso que no es otra cosa que la necesidad de seguir felizmente viva (es decir, de vivir siendo feliz). Hoy es un día para celebrar el escucharme a mi misma después de haberme hecho la sorda durante mucho tiempo. Es un buen día para recordarme que quiero ser feliz y que, muy en fondo, siempre sé cuál es el camino que debo seguir para mantenerme en ese estado. Buen día para homenajear a todas mis Baba Yagá, a las que ya he vencido y a las que me quedan por superar. Buen día para homenajearme a mi misma, para felicitar mi propia valentía y reconocerme porque de nada sirve que los demás lo hagan si yo no soy capaz de hacerlo. Para variar, hoy me doy gracias por todo lo que he hecho por mi.

Lluvia, otoño, Santiago.


Lo único malo de la lluvia es que las hojas no crujen. Para este Santiago otoñal un aguacero es, literalmente, un regalo caído del cielo que nos permite finalmente gozar de la cordillera ya nevada, de un cielo asombrosamente azul y del edificio vecino (pues ni eso puede verse en medio del esmog). Caminar en Santiago en esta época un domingo después de la lluvia se parece mucho a una caminata por algún pueblo de los andes venezolanos: aire fresco y puro, algo de frío en el cuerpo, calles lindas y casi vacías, ganas de silencio y disfrute del paisaje. Sólo que acá los árboles ya están casi desnudos, cosa que no puedo imaginar posible en ningún lugar de Venezuela.
En todo caso, nunca dejaré de pensar que lo mejor del otoño es poder caminar por las calles pisando una a una las hojas secas. En eso soy una gran incomprendida porque no hay sureño que entienda mi cara de felicidad, mis sonrisa de desquiciada, mis ojos de niña con cada crujir de hoja. Pero ya asumí que acá a veces no se entiende la alegría; que aún no descubren la risa, el canto y el baile como sanadores; que los cielos grises les ponen un poquito gris el corazón y que en mi raíz más profunda sigo siendo una niña tropical que ríe cada vez que cruje una hojita bajo sus pies.
Me gusta mucho la lluvia, lo único malo es que las hojas no crujen.

jueves, mayo 18, 2006

Me quiere gobernar

Con el título de este post, cualquier venezolano tiene un nombre en mente. Así es. Así se llama la persona con la que comparto departamento (apartamento). Una loca maravillosa. Un terremoto, un huracán de alegrías y desdichas. Una apasionada de la vida que busca apaciguar sus fuerzas utilizando cuánta técnica exista: desde el canto hasta el yoga. Pero sólo el tiempo ha logrado canalizar un poco su naturaleza hecha de fuego y darle un poco de la serenidad que su padre le quiso regalar en un nombre (su tercer nombre). Vamos camino a tener una linda amistad, pues ya compartimos muchas cosas y a fines de este mes compartiremos incluso el escenario, pues contaré cuentos en una de sus funciones.
(Confesión: buena parte este post es un autoplagio extraído de un correo electrónico escrito por mi a una de mis grandes amigas. Es una nueva visión del reciclaje)

"Con dos O...variOs"

Me invitaron a formar parte del elenco de un espectáculo de Stand-up Comedy femenino que se llama "Con dos O...variOs". Dije "Sí, acepto" y en esas ando. Con dos o varios... oficios. Con dos o varios... trabajos. Con dos o varios... domicilios. Con dos ovarios (bien puestos) para ser la mejor "busquilla", "mata-tigres" o "policamburera" que haya parido mi tierra.
Cada vez que mi jefe (el del empleo serio, como informática) se ve en el compromiso de presentarme a una persona comienza diciendo "ella es..." y nunca es capaz de seguir porque aparentemente le parezco indefinible. El pobre no puede entender cómo la misma persona cuenta cuentos, aprende a las patadas a programar orientado a objetos en actionscript y oficia de comediante. Remata entonces con un "...una amiga", que es mucho más lindo que decir que soy programadora o desarrolladora multimedia o cuentacuentos o comediante. Primero porque no soy completamente ninguna de las anteriores y segundo porque me gusta mucho más el oficio de "amiga" y es el que trato de hacer mejor.
En esas ando. Con dos o varios... amigos.